Poemas CET

La alumna Francisca Batallé, miembro de la iglesia de Ñuñoa, describe de manera poética tanto a profesores como alumnos. A continuación transcribimos uno de estos poemas, que narra las vivencias de aquellos primeros estudiantes del seminario bíblico:

LUGAR PREDILECTO

Hay un lugar predilecto Que llamamos seminario.

A él corremos gozosos Aunque estemos atrasados.

Hay una cierta tristeza Que embarga los corazones,

Pensando en la despedida De alumnos y profesores.

Como nuestros profesores Nos enseñan con amor,

Aquí estamos aprendiendo Enseñanzas del Señor.

Un recuerdo cariñoso De seguro nos llevamos

De los días jubilosos Que estudiando lo pasamos

Los alumnos con empeño Tratan todos de cumplir

…. Aunque a veces sean flojos, Y se tardan en venir.

Buenas lecciones aprendimos Para el cuerpo y para el alma;

Si junto a los profesores Jesús enseñando estaba.

Ya el año toca a su fin; El estudio ha sido un sueño;

Los profesores y alumnos Trabajan con empeño.

¡Oh! Esta casa de piedra Que llamamos «Seminario»,

siempre con brazos abierto Sus alumnos está esperando.

Y aunque vayamos muy lejos Te estaremos recordando.

Otro poema, dedicado a su director Everett Devine, lo describe como un hombre piadoso, preparado y espiritual. El hermano Devine dictaba asignaturas de Homilética, Nuevo Testamento, Pedagogía, Obra pers El Ministro y su Obra. En el poema, la hermana Batallé dice:

Como su nombre lo indica Es divino en verdad.

Con su ternura exquisita El nos trata de enseñar

El Evangelio bendito, Que el Apóstol Pablo da.

Tan profunda es su enseñanza Que a veces hace temblar

Pensando en las recompensas O el castigo que vendrá.

Son las horas de capilla De gran gozo celestial.

El hermano Devine orando En lenguas hablando está

Y semeja aquel Apóstol Que trataba de enseñar.

¡Oh, Evangelio que das vida! ¿Quién de ti me ha de apartar

Si el ejemplo verdadero Es nuestro hermano Devine?