Historia

 
El primer Instituto Bíblico: La formación de obreros

 

   Desde hacía algunos años, Las Asambleas de Dios ya habían echado raíces en estas acogedoras tierras. Y como la obra mostraba síntomas de rápido crecimiento, nuestros hermanos misioneros vieron la necesidad de comenzar a preparar obreros nacionales. Así fue como el Instituto Bíblico de Las Asambleas de Dios (IBAD) abrió sus puertas en marzo de 1953. Estas puertas jamás se han cerrado a lo largo de estos cincuenta años, a pesar de los cambios políticos, económicos y sociales que ha vivido el país.

Casade Piedra CET

   Cada una de las iglesias existentes envió su cuota de alumnos. El pri­mer director del Instituto Bíblico fue el Rvdo. Everett Devine. El pastor Segun­do Gutiérrez, fue el primer Decano. En­tre los profesores que enseñaron los primeros años estaban los esposos Everett y Marjorie Devine, Juan y Miriam Jackson, Wesley y Dorothy Bjur. Des­empeñaron el cargo de director en los años siguientes los pastores Cyle Davis, David Scott, Juan Mazurek, Rene Arancibia, Nicolás Pino, Everett Ward,  Pedro Contreras, Genoveva Navales, Donald Cartledge, Verónica Jeldres,  Jaime Mazurek y actualmente se encuentra bajo la dirección del pastor Gustavo Robles Cid.

Los alumnos del primer curso fueron Gastón Navarro, Agustín Valech, Alicia González, Alicia Astudillo, Rebeca Olmedo, Marisol Bastías y Fresia Saravia. Todos ellos eran de la iglesia de Ñuñoa. José Silva y Nora Villegas eran de Valdivia; Ruth Aneares y Rubén (Sandoval) Zurita, de Cuevas; Rene Arancibia, de Valparaíso y Gerardo Castillo, de San Bernardo.

Los muros que han albergado al Instituto guardan incontables experiencias, anécdotas para todos los gustos, testimonios de fe, vivencias mara­villosas y pruebas sin par. Teniéndolos a ellos como testigos, se han tejido muchos romances y se han forjado centenares de ministerios.

Del anuario de 1954, preparado por los mismos alumnos, aparecen fotos de los profesores, de los alumnos y de las actividades propias del Ins­tituto, que describen de manera gráfica las hermosas experiencias formativas y anecdóticas al interior de este plantel.

   Cuando egresó el primer grupo de alumnos del Instituto, ya la obra parecía no soportar más la carencia de obreros. Efectivamente, dos herma­nos que no habían cursado los estudios del Instituto Bíblico habían asumido los pastorados de las iglesias de Cuevas y de San Bernardo, respectivamen­te. Eran los pastores Segundo Gutiérrez Videla y Gerardo Castillo Marino, los primeros ministros nacionales ordenados en Las Asambleas de Dios de Chile.

A propósito de los obreros que egresaban recién del Instituto Bíblico y quedaban al frente de una iglesia en calidad de pastores, el pastor José Silva Delgado hace la siguiente acotación: «A la gente le causaba mucha extrañeza ver a pastores tan jóvenes. Muchos hermanos que provenían de iglesias pentecostales estaban tan acostumbrados a ver pastores de edad madura, que les costaba creer que uno fuera el pastor de la iglesia. Si ellos tocaban el timbre y yo salía a atender, la pregunta natural que uno oía era: ‘¿Estará el pastor?’ Si yo les respondía: ‘Yo soy’, con toda seguridad se pintaba en su rostro un gran signo de incredulidad.»

Por casi treinta años el IBAD funcionó en el edificio conocido como “La Casa de Piedra” en lo que hoy es la comuna de Macul (en aquel entonces Nuñoa), en la conocida esquina de José Pedro Alessandri con Quilín (Punta de rieles), frente a una vista impresionante de la Cordillera de los Andes.

En el año 1984 el plantel se trasladó a sus nuevas dependencias en Santiago Centro, en calle Sotomayor 19. Durante los años transcurridos desde la inauguración del Instituto Bíblico hasta ahora, varias han sido las generaciones de alumnos que han pasado por sus aulas. De ellos, un buen número se encuentra ejerciendo su ministerio en las Asambleas de Dios de Chile y en el extranjero.

El año de transición (1982), fue realmente un año de cambios. Mien­tras se daban los primeros pasos para comenzar la construcción del nuevo plantel, se arrendó el quinto piso del edificio de la Sociedad Bíblica, para seguir allí con las clases. Desde en­tonces dejó de llamarse Instituto Bí­blico para tomar el nombre de Cen­tro de Estudios Teológicos (CET) y su nuevo director fue el misionero Everett Ward.

En una fría pero feliz mañana de julio de 1982, en una sencilla ceremo­nia,  se puso la primera piedra de lo que sería el nuevo edificio del Institu­to, ahora ubicado en una zona céntri­ca, muy cerca de la Estación Central. Testigos de esta solemne ceremonia fueron los directivos, profesores y alumnos.

Junto con este nuevo y hermoso edificio para la preparación teológica, se adquirió a pocas cuadras del CET otro más amplio (en Esperanza con Compañía) que habría de servir como internado para los alumnos.

Lo que desde sus comien­zos ha caracterizado a los egresados del Instituto Bíblico ha sido el deseo de salir y servir al Señor en el campo de labor. Son hombres y mujeres que le han dicho al Señor: «Heme aquí, envíame a mí.» Muchos de los ministros que han pasado por las aulas del Instituto Bíblico han traspasado fronteras, enfrentán­dose a diferentes culturas y po­niendo en acción lo que aprendieron a los pies de nobles maestros de la Palabra.